Surtido

Entrevista con @somosmep

¿Quién sos? Cómo llegaste a ser empresaria? 

Soy Mariela La Rocca, Licenciada en comunicación social de la UBA, especializada en Opinión Pública y publicidad, y formada totalmente en el campo laboral como creativa publicitaria, redactora y productora creativa.

Tengo más de 20 años de trayectoria en el mercado, en el que además de trabajar en la industria me formé en el desarrollo de contenidos y trabajé para el start up de dos canales digitales: ACUA Federal y UN3.TV

¿Cómo se llama y a qué se dedica tu empresa?

Mi empresa se llama SURTIDO Comunicación y la defino como una agencia full freelance; ofrece todos los aset de una agencia de publicidad con la particularidad de que no está constituida por un equipo rígido de trabajo sino que los equipos se arman a medida de cada demanda y completamente freelance.

Además, desde el área de Co-Working truck,  damos soporte a agencias y productoras que necesitan agrandar su estructura de manera momentánea para resolver proyectos puntuales.    

Contanos algo interesante de tu empresa (inicio, dinámica, proyectos, etc.).

Es un formato que empieza a verse con mayor asiduidad en la industria pero que aún no está explotado (o al menos no me consta) de manera formal. A diferencia de otras duplas que hacen su trabajo como creativos para otras agencias, SURTIDO centraliza el trabajo de uno o varios equipos al mismo tiempo, brindando la coordinación y dirección creativa que los clientes demandan.

Podemos entrar en cualquier etapa del desarrollo de un proyecto. Empezando con la generación y conceptualización, pero también en instancias de desarrollo y producción, siempre sumando profesionales de muy diversas áreas.

¿Cuáles son los 3 desafíos más grandes de ser empresaria en esta industria?

El primer y gran desafío (y sé que no es muy creativo lo que voy a decir) es la inestabilidad económica; nunca sabés muy bien si vas a ganar lo previsto al final del proceso. Por otro lado, y esto tiene que ver con lo mismo, las empresas están endureciendo cada vez más sus áreas de compra, por lo que los procesos de selección de proveedores se hacen intrincados, costosos y difíciles.

El segundo desafío es la informalidad con los que algunos profesionales se mueven. Es dificilísimo hacerse de equipos de confianza que te den respaldo hasta el final, a la altura de las circunstancias, entendiendo las necesidades del cliente final y también las tuyas como intermediaria. Yo trabajo a diario para mejorar mis equipos en ese aspecto; todo el tiempo sigo conociendo gente, charlando y haciendo networking para ampliar mi red. 

Tengo muchos años de experiencia pero mi empresa es muy jóven; en algunos casos sigue dando más confianza la estructura grande y con antigüedad (aunque eso está cambiando mucho) y por eso es difícil a veces que alcancen las credenciales que se presentan.

¿Cuáles son los 3 mayores beneficios de ser empresaria en esta industria?

Es la industria más entretenida, lejos! Trabajar con ideas y hacerlas crecer según tu mirada y percepción de las marcas, los productos y los contextos no tiene competencia; que esas ideas entretengan a otros, tampoco.  

Si lo vas llevando, entendés los tiempos de los proyectos y logras una continuidad, son trabajos que suelen ser más rentables que el promedio, aún después de las crisis que llevan a replantear los costos en todas las empresas.

Cada vez más la publicidad es menos tradicional y eso obliga a estar en permanente interdisciplina. Cada proyecto genera intercambio con personas de todos los rubros e industrias y son procesos de los que siempre salis enriquecida.

¿Qué le dirías a alguien que quiere emprender y no se anima?

Le diría muchas cosas.

Primero siento que está muy sobrevaluado el mundo independiente y no todo es tan prometedor como parece. Hay personas que tienen larga vida en el mundo independiente y hay otras a las que les cuesta más la no estructura y la vida menos metódica. Eso no está ni bien ni mal; por suerte todos somos diferentes. Por eso, lo primero que le recomendaría es que no se deje llevar por el discurso prometedor pero vacío de que hay que dar el gran salto. Hay que darlo si estamos seguros de que nos apasiona lo que queremos hacer o si los motivos que nos llevarían a hacerlos son suficientemente movilizadores.  

Si pasó esa pregunta de rigor y aún sigue en carrera, le diría que lo disfrute. Que no hay nada más motivador y placentero que mirarse a unx mismx sorteando obstáculos y alcanzando metas. Ver crecer tu proyecto, darte cuenta de que funciona y que todo eso que imaginaste tiene un lugar (aunque sea pequeño) en el mercado es muy gratificante.

Por último, le recomendaría que no le tenga miedo al vaivén (eso es lo más difícil). Hay que poder encontrar serenidad en el momento en el que la cosa parece plancharse y sobrevuela la pregunta “Y ahora qué?”. Hay que aprovechar esos momentos en los que se está en aparente estanco para poner en movimiento lo que luego va a poner la rueda a girar nuevamente. Esto último se lo diría a otrxs como me lo digo a mí misma cada día.