En su libro Is It Tomorrow Yet?, Ivan Krastev sostiene que la pandemia no inventó nada: aceleró lo que ya estaba latente. Exponiendo las fisuras de nuestras estructuras laborales, políticas y culturales el encierro global obligó a las sociedades a confrontar un mañana que llegó demasiado rápido. El mundo fue empujado hacia un modelo flexible, distribuido, remoto.
Pero la pregunta que deja Krastev resonando es otra:
¿Cuántos estaban preparados para ese mañana antes de que llegara?
ANTES DEL SHOCK. Cuando la flexibilidad era excepción.
Hasta 2020, la mayoría de las organizaciones seguían funcionando bajo un paradigma fijo:
– Organigramas rígidos
– Equipos permanentes
– Metodologías lineales
– Estructuras que crecían por acumulación, no por proyecto.
La colaboración remota existía, pero en los bordes. Los equipos por proyecto existían, pero se veían como “recurso externo”. Había talento distribuido, pero la cultura corporativa seguía apostando a la presencialidad y a los roles estancos. En ese mundo “prepandemia”, lo flexible no era la norma: era la rareza. Y la rareza siempre se explica.
Hasta que llegó 2020. Para algunas empresas, fue un golpe inesperado: aprender a coordinar a distancia, repensar procesos, abrirse a nuevos formatos, entender qué “equipo” ya no era sinónimo de “plantel fijo”. Para otras, en cambio, fue una epifanía: lo que parecía imposible era completamente viable. Krastev describe ese momento como un espejo: la pandemia expuso la fragilidad de ciertos modelos y la potencia oculta de otros. Lo remoto dejó de ser plan B y se transformó en lógica central. Los equipos modulares dejaron de ser experimentos y se convirtieron en estándar. La pregunta que flotaba en todas partes era la misma: ¿y ahora, trabajamos cómo?
La colaboración remota existía, pero en los bordes. En ese mundo “prepandemia”
lo flexible no era la norma: era la rareza.
LA INTUICIÓN QUE SE ADELANTÓ AL MODELO
En Surtido, ese cambio no se vivió como un giro abrupto. Nuestro punto de partida ya era otro: armar equipos según el desafío, no según la estructura.
Por eso, cuando el mundo corrió hacia la flexibilidad por necesidad, hacía rato ya estábamos ahí por convicción.
Lo que para muchos se volvió práctica recién en 2020, para nosotros era método desde hacía años: trabajar por proyecto, elegir perfiles según criterio, sumar talento cuando aporta valor y retirarse cuando el proceso está encaminado.
Las estructuras internas conocen la marca de memoria, pero también repiten sus propios límites. La mirada externa permite exactamente eso que describe Krastev: ver lo que el sistema no se ve a sí mismo.
Porque armar equipos no es “juntar gente”. Armar equipos es combinar criterios. Es reconocer qué mirada falta, qué capacidad suma, qué sensibilidad ordena. Es entender que ningún proyecto necesita siempre lo mismo, ni la misma cantidad de manos, ni la misma energía. El valor de la mirada externa.
Las estructuras internas conocen la marca de memoria, pero también repiten sus propios límites. La mirada externa permite exactamente eso que describe Krastev: ver lo que el sistema no se ve a sí mismo. Entrar y salir. Observar sin arrastrar inercias. Preguntar lo que dentro ya nadie pregunta. Despejar lo urgente para encontrar lo importante.
Por eso el modelo de Surtido funciona: no compite con los equipos internos, los completa. No reemplaza estructuras: las afina. No se suma para ocupar espacio, sino para abrirlo.
LO QUE QUEDA DESPUÉS DEL MAÑANA
La pandemia aceleró un futuro que llegó antes de tiempo.
Y hoy, en un mundo que sigue cambiando, la respuesta no está en volver atrás, sino en diseñar modelos capaces de adaptarse sin perder criterio.
Surtido nació desde esa intuición: lo que una marca necesita hoy no es lo mismo que va a necesitar mañana. Por eso trabajamos con equipos a medida,
dinámicos, precisos.
No porque sea moda, sino porque es la forma más inteligente, humana y honesta de acompañar procesos creativos y estratégicos. Ese “mañana” del que habla Krastev llegó para todos. La diferencia es simple: algunas estructuras tuvieron que correr para alcanzarlo.
Nosotras ya estábamos trabajando ahí. 🫀| 🧠

Barbara Medici es especialista en estrategia de marca, posicionamiento y comunicación.
Experta en el desarrollo de estrategias integrales que combinan insights de mercado, análisis de datos y creatividad, creó @Air___e, un perfil de Instagram dedicado a la investigación sobre subculturas y tecnología; una plataforma que analiza tendencias culturales y comportamientos, en el aire digital (internet).
